Implantología estética: implicaciones biológicas en el resultado final de los tratamientos

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Hace unos 16 años empecé a asistir a congresos de implantología oral mientras estudiaba la carrera de odontología en Madrid.
Echando atrás la mirada recuerdo que en aquellos congresos los ponentes sobretodo exponían casos de grandes rehabilitaciones y regeneraciones, en definitiva, casos complejos buscando rehabilitar pacientes completamente edéntulos.

Hoy en día asistimos a esos mismos congresos, de esas mismas sociedades y aunque sigan apareciendo conferenciantes que exponen grandes rehabilitaciones y regeneraciones, vemos sobretodo que la mayoría de las presentaciones van enfocadas a la excelencia estética en implantología en el sector anterior.

Hemos pasado de una implantología que buscaba sobretodo un fin funcional a una implantología que aparte de la función consiga restablecer la estética a nuestro cada vez más exigentes pacientes (Google en este aspecto ha hecho mucho daño).

Durante los inicios de los años 2000 hemos observado un creciente número de publicaciones donde se buscaba sobretodo la excelencia estética en implantología inmediata. Me refiero a los artículos de Kan y sus protocolos de reposicionamiento inmediato de incisivos superiores con pronóstico imposible (Kan 2000, 2001, 2003).

Quizás Kan sea el  precusor  de esta tendencia a que cada vez más los implantólogos, periodoncistas, prostodoncistas y cirujanos orales tengan más claro las claves para alcanzar resultados estéticos en implantología. 

Gracias a autores como Kan, Cardaropoli, Araujo, Blanco, Salama entre otros, hemos podido aprender mucho sobre la base biológica del por qué algunos casos el resultado final es óptimo y en otros un auténtico desastre.

 La clave en la estética rosa: Presencia de papila. 
Cuando tenemos la ausencia de una pieza en el sector anterior y tenemos ante nosotros un paciente con unas expectativas altas sobre el resultado final, seguramente una de nuestras mayores preocupaciones es si el paciente tendrá papila entre la prótesis y los dientes adyacentes.
En este caso podríamos afirmar que depende sobre todo que los picos óseos interproximales estén preservados (Kan 2003). Si el hueso inter proximal está bien preservado, lo más probable es que obtengamos papila en el trabajo final.

Comentarios

Nelson Maria
hace 1 hora

Buen post, gracias.